domingo, 14 de julio de 2013

LA FORMACIÓN DEL ESPÍRITU: UNA TAREA INELUDIBLE.

¿Es posible la restitución de una educación y una familia que considere la formación del espíritu, como eje central del desarrollo humano? Nada más pasado de moda, ni nada más pre moderno que hablar sobre la formación del espíritu en la educación de nuestros hijos y alumnos.

Hoy, en algunas instituciones escolares así como en algunas organizaciones gremiales, casi llega a ser una insolencia hablar de formación espiritual, en este mundo donde los valores están trastocados y en donde se valoriza mucho más una buena camisa, un buen pasar,  las marcas de nuestras ropas, el consumo masivo, la comida chatarra, las apariencias, los proyectos sin sentido, el hacer por el hacer, el hedonismo, el alcanzar éxitos, y muchas otras cuestiones que están muy alejadas de lo que conocíamos como "vida espiritual". Hoy, sin duda, en muchos núcleos sociales y colegios es más importante que el alumno aprenda mucho "inglés" y mucha "computación" por sobre la formación de valores humanos, simplemente humanos, que permitan hacer de la formación de nuestros alumnos un proceso integral de búsqueda de los equilibrios necesarios para una adecuada y sana formación de si mismos como personas.

Mucho inglés, piensan algunos padres, para que sus hijos o hijas se sepan desenvolver con comodidad en el mundo de los negocios o en el peor de los casos, para que sepan descifrar los instructivos tecnológicos de las máquinas y herramientas que importamos de otras latitudes. Hoy el inglés, como el francés lo fue ayer, es visto como una herramienta para desenvolverse con comodidad en el mundo, sin la cual es casi imposible "triunfar" y "tener éxito". Casi de pero grullo, pero falso.

También mucha computación, para que sus hijos sepan adentrarse en estos nuevos mundos de la información, sin la cual, creen los padres, no podrán estar al día, no podrán obtener la felicidad y serán unos analfabetos en un mundo que se mueve al ritmo de la Internet u otras redes informáticas. No importa que el niño no sepa clasificar, sintetizar, analizar, describir, ordenar, darle sentido a la información; lo importante es que tenga acceso a ésta y por supuesto a los juegos, con los cuales los mantienen fijos e idiotizados frente a la pantalla del ordenador o la televisión, para que se "entretengan" y los dejen un momento en paz al regreso de sus trabajos.

Por lo mismo, cuando se observan estas situaciones, uno se pregunta ¿Es posible la restitución de una educación en la familia y en el colegio que considere la formación del espíritu, como eje central del desarrollo humano? La respuesta a esta interrogante tiene que ver mucho con la perspectiva en la cual nos pongamos en relación al crecimiento humano y cuál es el rol de los profesores y los padres y mamás en esta tarea. De partida, es posible pensar que los profesores pueden llegar a ser buenos educadores, ya sea esto por una muy buena formación profesional y técnica o por una inclinación y gusto de vida que los hace acercarse a los otros, como podrían acercarse también a la naturaleza o la historia, a la mecánica o a los animales.

Nosotros  pensamos que la tarea de la formación del espíritu del niño y del joven implica de parte del profesor/a, de la institución escolar y de la familia una profunda vocación de servicio y respeto por la naturaleza humana y su crecimiento. En otras palabras, implica una profunda vocación pedagógica y educativa. Implica que en el corazón y la inteligencia de los adultos exista la necesidad y aspiración de ser maestros educadores, es decir, ser un acompañante del otro en el camino de hacer su vida, mientras al mismo tiempo se exige a sí mismo un desarrollo pleno de todo su potencial humano. Nada más exigente, por lo mismo, que ser un buen educador (Profesor, Padres y Apoderados, etc.) , pues sólo de esta manera, conectados con su propio ser y hacer, pueden ayudar al otro a conquistar los aspectos más sublimes de su persona, es decir, conquistar su espíritu. ¿Estamos preparados  para ser educadores, cada uno de nosotros, que ayuden a la construcción de las bases de la existencia de sus hijos y alumnos, especialmente en uno de los aspectos hoy más olvidados, como lo es la vida del espíritu?

Pensamos que no lo estamos, pues el tiempo que nos toca vivir a todos nosotros es un tiempo que ha relegado la vida del espíritu a un tercer o cuarto plano. Nos podemos imaginar a aquellos que abrazan la vida religiosa o pedagógica, la vida del arte o la literatura y surgen de inmediato imágenes de incomprensión cuando la religiosidad, la pedagogía, el arte y la literatura son genuinas  y van muchas veces en contra de lo establecido, es decir, van en contra del individualismo y el pragmatismo imperante.

Por eso es difícil retomar una educación del espíritu. No sólo porque faltan profesores y padres que sean educadores, sino porque fallan las condicionantes mismas de la vida social y cultural que permitan vislumbrar rayos de luz y de espíritu en un mundo que se desgasta, estúpidamente, en los simples hechos, sin encontrarles sentido ni sentido ni trascendencia.

RESILENCIA Y PERSEVERANCIA

La resiliencia hace referencia a la capacidad del ser humano para sobreponerse a la adversidad, adaptándose a nuevas circunstancias para lograr, finalmente, una profunda transformación que conduzca a una vida más plena de sentido y significado. Es atreverse a mirar internamente para tomar conciencia de los infinitos recursos y vasto potencial que se posee. Aún cuando se transite por circunstancias difíciles en las que sólo la perseverancia en el esfuerzo por salir adelante permitirá mantener la meta fija en el futuro.

En verdad, en circunstancias de adversidad, el tiempo a veces se torna largo y resulta frustrante no percibir ningún resultado aparente o significativo, No obstante,  si se persevera se estará creciendo y fortaleciendo positivamente nuestras capacidades.

Conttramen, con perseverancia y teniendo muy arraigado el concepto de resiliencia en sus dirigentes, después de un largo proceso no carente de dificultades, no encontrando el éxito de manera inmediata, y después del tercer intento, se adjudico  un proyecto FEP, cuya principal característica será la capacitación y entrega de información acerca del funcionamiento del sistema de pensiones, de manera lúdica y entretenida. Iniciativa gremial que beneficiara a un número importante de asociados en 5 regiones del país, reduciendo con ello asimetrías de información respecto de otros actores del sistema.

Con esa misma perseverancia, provocando los cambios y transformaciones necesarias en el transporte menor, las organizaciones involucradas tanto a nivel regional como nacional están presentando proyectos de fortalecimiento gremial, y aportando en materia legislativa y normativa. En este trabajo es vital la asociatividad con el  Estado a través de los instrumentos disponibles, el asesoramiento de buenos y eficientes profesionales y el apoyo comprometido de un importante número de Dirigentes y Representantes de las organizaciones a lo largo del país. Para este efecto es preciso encontrar las herramientas que permitan impulsar el desarrollo y seguridad para el transporte menorEl trabajo en equipo, que implica entre otras cosas una actitud permanente de empatía nos ayudará al logro de los objetivos y resultados que pretendemos alcanzar. Perseverar, en verdad, con esfuerzo constante, unido a la capacidad resiliente, nos conducirá a un mejor renacer de nuestras esperanzas y guiará nuestras nuevas acciones a futuro..